martes, 12 de junio de 2018

LA ESCUELA DE FRANKFURT

EL MARXISMO DE GRAMSCI


El marismo elaboro el concepto de hegemonía cultural burguesa, basándose en que las normas culturales vigentes de las sociedades son impuestas por la clase dominante es decir un método geopolítico de  dominación por parte del imperialismo, a todo esto lo   llamo superestructura, una manera de realizar la acción política, ya que  con ella se puede  crear y producir la hegemonía.

Este estudio lo lleva a pensar que el poder de las clases dominantes sobre el proletariado no es simplemente por aparatos represivos del estado, ya que estos serían fáciles de derrocar y cambiar, pues este control sería más complejo en el cual estaría vinculado el sistema educativo, las instituciones religiosas y los medios de comunicación.


De acuerdo a Gramsci, al individuo se lo educa para que viva sometido a la supremacía como algo natural y conveniente por ejemplo, el nombre de nación genera en el pueblo un sentido de identidad en una unión sagrada con los explotadores, en contra de los enemigos exteriores y de esta manera se genera un bloque hegemónico que amalgama a todas las clases sociales de acuerdo a los proyectos burgueses.


CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS Y SOCIOPOLÍTICAS. CONTEXTO



La Escuela de Frankfurt surge con la fundación, en 1923, del Instituto para la Investigación Social, en el periodo que se corresponde con la República de Weimar tras la derrota de Alemania al término de la Primera Guerra Mundial y se extendió entre los años 1919 y 1933, cuando Hitler aprovecha de la gran crisis económica y el descontento social para imponer en Alemania el totalitarismo nazi. A este período lo conocemos como el Tercer Reich.. Entre las ideas delirantes de Hitler y sus seguidores nazis se encontraba la de la defensa de raza aria frente a las razas inferiores. Con el fin de dar una “solución final” al “problema judío” deciden exterminarlos en esas fábricas de horror y muerte en las que se convertirán los campos de exterminio: Dachau, Mauthausen, Auschwitz-Birkenau. En ellos fueron torturados y masacrados judíos, eslavos, disidentes de todas clases y prisioneros de guerra (entre ellos republicanos españoles en Mauthausen), todos ellos considerados “enemigos del Estado.” Entre dichos “enemigos” se encontraban los frankfurtianos, quienes hubieron de exiliarse en el mejor de los casos. Al mismo tiempo,  el afán expansionista de Hitler desencadena la Segunda Guerra Mundial en 1939.
 

  También en los años veinte y treinta se endurece el comunismo en Rusia y en las Repúblicas Soviéticas bajo el mando de Stalin, y pasa a convertirse en auténtica dictadura del terror. Radicalizando las tendencias autoritarias presentes entre los bolcheviques desde la Revolución Rusa de 1917. Stalin anuló todas las libertades, reprimió todo signo de pluralismo y aterrorizó a la población instaurando un régimen policial. Dispuesto a eliminar no sólo a los discrepantes o sospechosos, sino a todo aquel que pudiera poseer algún prestigio o influencia propia, lanzó sucesivas purgas contra sus compañeros comunistas, que diezmaron el partido, eliminando a la plana mayor de la Revolución.

    No debemos olvidar el Fascismo italiano de Mussolini, quien accede al poder en 1922, populista, represivo, policial, en definitiva: otro sistema totalitario como dos anteriormente mencionados. 

    Tras la derrota de Alemania y sus aliados en 1945, el mundo se polariza en dos grandes bloques: los EE.UU. y sus aliados y la URSS y sus aliados. Capitalismo y Comunismo se enfrentan en un clima no abiertamente bélico por la hegemonía. Son los años de la guerra fría.

    A partir de 1960 las dos potencias comienzan a dar pasos para suavizar el conflicto, y la guerra fría va dando paso a un intento de coexistencia pacífica. El comunismo ruso adopta posiciones menos combativas (en parte, a consecuencia del auge de China). Algunos partidos socialistas occidentales moderan igualmente sus tesis y derivan hacia la social-democracia.