EL MARXISMO DE GRAMSCI
El marismo elaboro el concepto de hegemonía cultural burguesa,
basándose en que las normas culturales vigentes de
las sociedades son impuestas por la clase dominante es decir un método
geopolítico de dominación por parte del
imperialismo, a todo esto lo llamo
superestructura, una manera de realizar la acción política, ya que con ella se puede crear y producir la hegemonía.
Este estudio lo lleva a pensar que el poder de las clases
dominantes sobre el proletariado no es simplemente por aparatos represivos del
estado, ya que estos serían fáciles de derrocar y cambiar, pues este control
sería más complejo en el cual estaría vinculado el sistema educativo, las
instituciones religiosas y los medios de comunicación.
De acuerdo a Gramsci, al individuo se lo educa para que viva
sometido a la supremacía como algo natural y conveniente por ejemplo, el nombre
de nación genera en el pueblo un sentido de identidad en una unión sagrada con
los explotadores, en contra de los enemigos exteriores y de esta manera se
genera un bloque hegemónico que amalgama a todas las clases sociales de acuerdo
a los proyectos burgueses.
CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS Y SOCIOPOLÍTICAS. CONTEXTO
La
Escuela de Frankfurt surge con la fundación, en 1923, del Instituto para la
Investigación Social, en el periodo que se corresponde con la República de Weimar
tras la derrota de Alemania al término de la Primera Guerra Mundial y se
extendió entre los años 1919 y 1933, cuando Hitler aprovecha de la gran crisis
económica y el descontento social para imponer en Alemania el totalitarismo
nazi. A este período lo conocemos como el Tercer Reich.. Entre las ideas
delirantes de Hitler y sus seguidores nazis se encontraba la de la defensa de
raza aria frente a las razas inferiores. Con el fin de dar una “solución final”
al “problema judío” deciden exterminarlos en esas fábricas de horror y muerte
en las que se convertirán los campos de exterminio: Dachau, Mauthausen,
Auschwitz-Birkenau. En ellos fueron torturados y masacrados judíos, eslavos,
disidentes de todas clases y prisioneros de guerra (entre ellos republicanos españoles
en Mauthausen), todos ellos considerados “enemigos del Estado.” Entre dichos
“enemigos” se encontraban los frankfurtianos, quienes hubieron de exiliarse en
el mejor de los casos. Al mismo tiempo,
el afán expansionista de Hitler desencadena la Segunda Guerra Mundial en
1939.
También en los años veinte y treinta se
endurece el comunismo en Rusia y en las Repúblicas Soviéticas bajo el mando de
Stalin, y pasa a convertirse en auténtica dictadura del terror. Radicalizando
las tendencias autoritarias presentes entre los bolcheviques desde la
Revolución Rusa de 1917. Stalin anuló todas las libertades, reprimió todo signo
de pluralismo y aterrorizó a la población instaurando un régimen policial.
Dispuesto a eliminar no sólo a los discrepantes o sospechosos, sino a todo
aquel que pudiera poseer algún prestigio o influencia propia, lanzó sucesivas
purgas contra sus compañeros comunistas, que diezmaron el partido, eliminando a
la plana mayor de la Revolución.
No debemos olvidar el Fascismo italiano de
Mussolini, quien accede al poder en 1922, populista, represivo, policial, en
definitiva: otro sistema totalitario como dos anteriormente mencionados.
Tras la derrota de Alemania y sus aliados
en 1945, el mundo se polariza en dos grandes bloques: los EE.UU. y sus aliados
y la URSS y sus aliados. Capitalismo y Comunismo se enfrentan en un clima no
abiertamente bélico por la hegemonía. Son los años de la guerra fría.
A partir de 1960 las dos potencias
comienzan a dar pasos para suavizar el conflicto, y la guerra fría va dando
paso a un intento de coexistencia pacífica. El comunismo ruso adopta posiciones
menos combativas (en parte, a consecuencia del auge de China). Algunos partidos
socialistas occidentales moderan igualmente sus tesis y derivan hacia la
social-democracia.

